domingo, 4 de julio de 2010

DeTalle I Parte...


Entró por la puerta trasera del ómnibus dando justo a mi asiento, fue tal mi sorpresa que de un salto me puse de pie. Su cara estaba roja de tanto correr, el sudor caía por su frente y su respiración era entrecortada. Con un gesto suave alzó su mano y me dijo –no quiero que te vayas sin tu sweater-.No entendía nada, ¿que hacía aquí?, ¿porqué me seguía?, si hace un instante todo había quedado claro, nuestra amistad se había acabado por ese erróneo amor que sentía por mi y al cual yo no podía corresponder, pero sin embargo en ese instante no se que paso, pero sentí algo de locura, ¿amor quizás?, pero algo que nunca había sentido...

Que soberbia había sido, buscaba a un hombre "alternativo", uno diferente, pero nunca me di cuenta que eso no iba de la mano con la vestimenta, sino que iba mucho más allá, en un simple detalle, en un simple sweater...

Me traicioné a mi misma, frente a mi postura de mujer ruda y sin sentimientos que tanto defendía, ¡pero no me importó!, que se fuera todo al demonio, sólo me interesaba él. Mi primer impulso fue abrazarlo, su cuerpo era tan cálido, me sentía como una niña estúpida, pero que importaba, por fin entendía aquellos cuentos de hadas que algún día de niña había leído...

Me aparté de él y lo miré, luego me acerqué nuevamente y lo besé. No hubo reacción de su parte, sólo un poco antes de separarme de él me tomo los brazos. De inmediato nos besamos de nuevo, pero esta vez la conexión fue mutua, me sentí como en esas películas norteamericanas en donde todo se torna de colores, corre viento y suena una música de fondo, no podía creer que esto me estaba pasando a mí y a mi renegado corazón de piedra....

¡Que maravilloso, jamás había sentido tanta emoción! Nos apartamos lentamente el uno del otro. Su mirada penetró la mía, sus ojos estaban vidriosos de llanto, que deseos de volver a besarlo una y otra vez, sin embargo le pedí que se fuera, que luego nos veríamos. Sin preguntas acepto, pero antes me hizo jurarle que lo vería al día siguiente ....

El ómnibus comenzó a moverse y él se fue perdiendo lentamente. Me sentí consternada, no podía creerlo, un simple detalle me había hecho perder la cabeza por él y quizás logrado tenerme para toda la vida, y todo ocurrió en tan solo un minuto y por un sweater!

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